VI. TÚNEZ. Lyon, Francia. Nos habÃamos dado cuenta apenas c..
Added 2023-03-20 22:59:26 +0000 UTCVI. TÚNEZ. Lyon, Francia. Nos habÃamos dado cuenta apenas conversando que ambos eramos exhibicionistas. "Pues, sÃ, me gusta que me vean masturbarme", me dice mientras me cuenta entre un té, el porqué lo hace sin miedo alguno. "¿Y que tal te va con la webcam?", le pregunto de forma directa. ¿No estarÃa mal, verdad? Pues bien, para mi sorpresa le fascina hacerse pajas por webcam. Lo he comentado acá, que llega a ser un recurso muy bueno cuando uno solamente quiere interactuar con alguien y conservar el anonimato. Entonces, no quedaban muchas opciones más que hacerlo. ¿Cómo? Pues le dije, sin tapujos, que deberÃamos jugar un rato en Dirtyroullete. Que era cuestión de poner la cámara, echarnos en la cama y empezar a jugar entre ambos, a ver la reacción de los demás con solo vernos. ¿Qué podÃa pasar? Gente de todo el mundo viéndome cómo le comÃa el culo por todo el tiempo que quisieran, sin tapujos y sin restricciones. Y es que, algunos aquà saben que me la paso muchas veces en esa página e incluso alguien, me encontró un dÃa. Por eso mismo, le vendà la idea y aceptó. No podÃa ser más que empezar, justamente, viendo qué tan dócil podÃa ser y que, para mi sorpresa, le encantaba no solo transmitir sino grabarse. Por ello, apenas pudo poner la cámara parecÃa que estuviera listo para que le diera, a tope, con tan solo sentir la lengue en su culo. Mágia pura, esta de quedar excitado solo con el pequeño gusto de exhibirse y de oÃr a extraños al otro lado de la pantalla mirarnos cómo dos hombres disfrutaban de su placer entre gemidos y risas. Porque hay espacio para ello, claro. No soy la persona 100% más seria del mundo y menos en cuestión del sexo. ¿Para qué, si el propósito es tambien pasarla bien y eso se puede enfrentar con humor? Fue asà como entre una y diez, fueron pasando varios a los que les hacÃamos correrse frente nuestro. Yo, batallando no hacerlo en su culo; él, esperando pacientemente lo que querÃa: encontrar a uno al cual mostrarle como puede reventarme el culo en una sutil venganza y después, darme su leche, sin tapujos en mi cara. Irónicamente, mi propósito original.